
Cinco siglos después de la fundación del Monasterio de Santa Clara de Montilla, la comunidad de religiosas clarisas cerró el sábado el Año Jubilar conmemorativo de su V Centenario en una jornada histórica que reunió a religiosas llegadas de distintos conventos andaluces, junto a las Concepcionistas del Monasterio de Santa Ana y franciscanas del Rebaño de María de Montilla, frailes franciscanos, Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, benedictinos y numerosos fieles que quisieron compartir esta fecha tan significativa para la ciudad.
La comunidad de religiosas clarisas vivieron una de las celebraciones más importantes de su historia reciente con la clausura del Año Jubilar concedido con motivo del V Centenario de la fundación del monasterio, poniendo el broche a doce meses en lo que se han recordado los cinco siglos de presencia de las clarisas en Montilla.
La jornada comenzó con una procesión extraordinaria con la imagen de Santa Clara, antes de la solemne Eucaristía presidida por el franciscano fray Severino Fernández, en la que participaron comunidades religiosas de distintos puntos de Andalucía, así como las hermanas concepcionistas del Monasterio de Santa Ana, franciscanos, benedictinos y Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca.



Uno de los aspectos más singulares y emotivos de la celebración fue la participación de las religiosas de clausura en la procesión que acompañó a Santa Clara por el entorno del monasterio. La actual comunidad de clarisas, integrada mayoritariamente por hermanas procedentes de Kenia, llenó el recorrido de cantos y danzas, imprimiendo a la celebración un ambiente de alegría y esperanza que refleja la nueva etapa que vive este histórico convento, uno de los grandes referentes patrimoniales y espirituales de Montilla.





La madre abadesa, sor María Jesús Blanco, definió el cierre del Año Jubilar como «otra gracia mayor» tras un año vivido «con esperanza, ilusión y alegría». Recordó que estos cinco siglos representan «500 años de testimonio aquí en Montilla» y expresó el deseo de que la comunidad continúe escribiendo nuevas páginas de su historia.
Durante este año jubilar, explicó, el monasterio ha querido abrir aún más sus puertas a la ciudad, reforzando su vocación de acogida sin renunciar al espíritu contemplativo. También anunció que la exposición permanente del Santísimo Sacramento cada miércoles, iniciada durante el Jubileo, continuará como uno de los frutos de esta celebración, respondiendo al deseo de muchos fieles que acuden semanalmente al convento.






En su homilía, fray Severino Fernández subrayó que el verdadero sentido de este quinto centenario no consiste solo en recordar el pasado, sino en mantener vivo el carisma franciscano para las generaciones futuras. Invitó a las religiosas a seguir siendo «mujeres creativas en el siglo XXI» y recordó que el franciscanismo forma parte de la identidad espiritual de Montilla, una herencia que, afirmó, corresponde preservar también a los laicos. «Vosotros sois los franciscanos del presente y del futuro de Montilla», señaló, animando a vivir el Evangelio «con pasión, esperanza y profundidad».



Una celebración que puso el mejor broche a un año de gracia para uno de los conventos más queridos y representativos del patrimonio histórico y religioso montillano.
