Hoy miércoles habrá una jornada de puertas abiertas, de 20 a 22 horas, con acceso por la calle Pozo Dulce, para que todas las personas interesados puedan acercarse a comprobar el resultado de las obras.

El convento cumplirá 500 años en 2025 y con esta actuación se recupera una parte muy poco conocida del monasterio y muy singular, al tratarse de un claustro triangular que acogía la antigua enfermería y la zona de noviciado, que se encontraba prácticamente en desuso por dado su avanzado estado de deterioro.

Las obras realizadas por el Ayuntamiento con fondos FEDER se presentaron anoche, ante la satisfacción de la Corporación Municipal, técnicos y responsables de obra y la emoción y alegría de las religiosas, que en algún momento habían llegado a temer la pérdida de esa parte del monasterio.

De esta forma culmina el proceso iniciado en 2021 con la firma de un convenio de cesión, entre las religiosas y el Ayuntamiento montillano, de las dependencias del convento en su extremo posterior, en la confluencia de las calles Pozo Dulce y Benedicto XIII. El Ayuntamiento de forma unánime decidió incluir esta obra entre las inversiones a realizar con cargo a los fondos FEDER del proyecto de la EDUSI con un presupuesto de unos 840.836 euros.

El historiador Juan Casado de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli ofreció algunos datos históricos del edificio

Para el alcalde, se trata de “una intervención en nuestro patrimonio histórico muy especial por todo lo que representa para Montilla este convento de Santa Clara, que nos invita a celebrar su quinto centenario desde la responsabilidad que tenemos por ayudar en su conservación y mantenimiento para que su legado llegue intacto a las próximas generaciones de montillanos”.

Rafael Llamas ha felicitado a la empresa Antroju, a la dirección técnica de la obra y a la comunidad de religiosas que entendió la necesidad de ceder parte del convento para recuperarlo.

Declaraciones Rafael Llamas

Con todo, el Alcalde se ha referido también a “la oportunidad, desde el punto de vista económico, que nos brinda este conjunto arquitectónico”, declarado Bien de Interés Cultural, “cuya apertura en unas dependencias que se han mantenido ocultas a los ojos del resto de la ciudad durante 500 años, supone ampliar cualitativamente el discurso turístico de Montilla con un nuevo atractivo que viene a sumarse a la estrategia de consolidación y recuperación urbana que desde hace algunos años venimos aplicando al entorno del Llano de Palacio”.

Finalizada la intervención de restauración, el compromiso del Ayuntamiento reside en dotar los nuevos espacios de un carácter museístico, vinculado al origen inicial de sala de enfermería, para completar así el circuito de visitas guiadas que oferta el propio convento por el interior de sus dependencias. Esta finalidad como museo será compatible con la realización de actividades culturales, tipo exposiciones o presentaciones. Queda una segunda fase para la recuperación de salas contiguas, y el acceso a la planta alta.

Se trata de la parte final del Monasterio que estaba en muy mal estado, una obra del siglo XVI que estaba en muy mal estado con derrumbes en varias partes” en la planta alta de este claustro se encuentra la Capilla del Padre de Familias, un enclave muy valioso, a la altura del patrimonio artístico, histórico y monumental del resto del convento”, ha explicado el arquitecto municipal Carlos Cobos.

Declaraciones Carlos Cobos

Se ha actuado en más de 1000 metros cuadrados de cubierta que se ha renovado y retejado, se han consolidado muros y suelos. Unas galerías y arcadas del siglo XVI, ahora saneadas y rehabilitadas, son de Hernán Ruiz II, uno de los arquitectos más importantes de la época corte”. A la entrada en la zona de provisoría, en las despensas del convento se ha hecho una zona de ascensores y servicios. En una segunda fase pendiente se dotará de unas escaleras para acceder a la planta de arriba.

Las religiosas han mostrado su satisfacción por la obra realizada que ha recuperado un patrimonio que estaba totalmente destruido y ha resurgido como hace 5 siglos. Es una alegría que se pueda disfrutar por todos “es un edificio histórico artístico cargado de historia religiosa, ha recordado a Sor Ana de la Cruz que vivió aquí donde reposan sus restos y que está en proceso de beatificación, explicó la Madre Vicaria María Jesús Blanco.

Declaraciones Madre Mª Jesús Blanco

500 años del Convento de Santa Clara

De unos 6.000 metros cuadrados de planta, la fundación del convento de Santa Clara de Montilla para clarisas franciscanas tuvo lugar en 1525 por doña María de Luna Fernández de Córdoba, sor María de Jesús, hija menor de don Pedro Fernández de Córdoba, I marqués de Priego, y de doña Elvira Enríquez de Luna, prima hermana de Fernando el Católico. Contribuyó a su fundación con 500.000 maravedíes de su herencia legítima, aprovechando el convento de franciscanos que en 1512 había fundado su padre, para lo cual tuvo que solicitar autorización a su hermana, doña Catalina Fernández de Córdoba, II marquesa de Priego, casada con el conde de Feria y heredera del mayorazgo en cuyo estado había entrado en 1517.

Fue la marquesa quien tomó la decisión de que aquella fundación de franciscanos, cuyo convento de San Lorenzo se empezó a construir por entonces como contraprestación en la Huerta del Adalid, pasase a las clarisas franciscanas, por su proximidad al palacio de los marqueses de Priego y duques de Medinaceli. Hizo traer a sus dos hermanas –Isabel y María de Luna- junto a otras monjas de Baza y Andújar, iniciando así la actividad de un convento de “historia impresionante y patrimonio artístico espectacular”, como ha recordado el historiador Juan Casado, técnico de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, institución que en la actualidad mantiene vigente la labor de patronazgo de la familia de la fundadora, los Fernández de Córdoba, en un convento que, hace ahora 500 años, fue germen para la creación de muchos otros conventos en toda Andalucía.

Una visita al convento de Santa Clara no ofrece una simple ruta por un museo, es un edificio habitado por la comunidad de madres clarisas franciscanas donde las obras de arte, mobiliario y objetos están en el contexto para los que fueron creados. Destacan piezas de gran valor que abarcan desde el siglo XVI al XIX, de Baltasar del Águila, círculo de Luis de Morales, Valdés-Leal, Pedro Roldán, círculo de Pedro de Mena.

Entre las reliquias que atesora, sobresale el Lignum Crucis regalado por la emperatriz María de Austria, la Espina de Cristo depositada por el duque de Feria, una parte del cráneo de Sta. Isabel de Hungría procedente de Neoburgo, la Virgen de la Leche que trajo de Jerusalén el marqués de Tarifa o los objetos personales de San Juan de Ávila, doctor de la Iglesia, y San Francisco Solano.

Como parte de las joyas que protegen sus muros se citan igualmente la devoción por Nuestro Padre de Familias, que presidió varias sesiones del Concilio de Trento, y el recuerdo de monjas que dejaron tras su vida una huella imborrable como Sor Ana de la Cruz Afán de Ribera, la santa condesa de Feria, la hermana Andrea de la Encarnación y otras muchas a las que se suma el legado espiritual e histórico-artístico que depositaron San Francisco de Borja o Fray Luis de Granada.

Antigua Enfermería