El Ayuntamiento de Montilla reunió a la comunidad educativa en Bodegas Alvear, para abrir oficialmente el curso y celebrar una jornada de convivencia y reconocimiento que contó con la participación del pianista y showman Alberto de Paz.

Aunque las aulas llevan ya varias semanas llenas de actividad, Montilla celebró este martes la inauguración oficial del curso escolar 2026-2027. Bodegas Alvear fue el escenario elegido este año para una cita que se ha convertido ya en una tradición y que reúne a buena parte de quienes forman parte de la comunidad educativa local: equipos directivos, docentes de las distintas etapas, escuelas infantiles, centros de Educación Especial, Conservatorio y representantes de las asociaciones de madres y padres.

La jornada comenzó con una visita guiada por Bodegas Alvear, de la mano de Mamen Giménez, antes de dar paso al acto institucional. Un cambio de escenario que, además, ha permitido vincular la apertura del curso con uno de los espacios más representativos de Montilla, especialmente en un año en el que la localidad ostenta el reconocimiento como Ciudad Española del Vino 2027.

El concejal de Educación, Miguel Sánchez, explicó explicó que esta jornada mantiene como principal objetivo reunir a los distintos sectores que forman parte de la educación en Montilla. Un encuentro que en los últimos años ha evolucionado desde un formato más centrado en la formación hacia una jornada de convivencia.

Reconocimiento a cuatro trayectorias

La inauguración del curso tuvo, paradójicamente, un componente de despedida. Cuatro profesionales de la enseñanza recibieron el reconocimiento de sus compañeros y del conjunto de la comunidad educativa de Montilla por sus años de dedicación.

Los homenajeados fueron Francisco Javier Sánchez Madrid, del IES Emilio Canalejo; Juan Fernando Luque Carmona, del Conservatorio; Soledad Raya Casado, del CEIP San Francisco Solano; y José Raimundo Carmona, del CEIP San José.

Francisco Javier Sánchez, que apenas lleva unos días jubilado después de cumplir los años el pasado 1 de octubre, comienza esta nueva etapa después de 34 años de trayectoria profesional en Montilla. Sánchez tuvo en la localidad su primer destino definitivo y, después de más de tres décadas, ha visto pasar por sus aulas a varias generaciones de alumnos, algunos de los cuales se han convertido ahora en compañeros de profesión.

“Qué mejor forma de empezar la jubilación que rodeado de gente, de compañeros y de cariño”, explicó durante el acto.

El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, puso el acento en el carácter vocacional de la enseñanza y en la paradoja de una jornada que sirve al mismo tiempo para dar la bienvenida al nuevo curso y despedir a los docentes que ponen fin a su trayectoria profesional. Llamas subrayó que “un profesor, una profesora, un maestro, una maestra, lo sigue siendo toda la vida” y destacó el vínculo que mantienen con la comunidad educativa después de décadas dedicadas a la enseñanza.

Durante su intervención, el alcalde también reivindicó el papel de los centros educativos en la identidad de Montilla, no solo como espacios de aprendizaje, sino también como lugares donde se transmiten valores y se fomenta la convivencia. En este sentido, señaló que la comunidad educativa forma “una gran familia” y vinculó directamente el trabajo que se desarrolla en colegios e institutos con el nivel de convivencia que caracteriza al municipio.

A partir de ahí comenzó el acto con un gran protagonismo de la música y el reconocimiento. El encuentro contó con la participación del pianista Alberto de Paz, que puso la nota artística a la jornada. Su intervención fue mucho más allá de un simple acompañamiento musical o de un concierto y sirvió para enlazar distintos momentos del acto con interpretaciones y creaciones propias, aportando espectáculo, sensibilidad, inteligencia y humor.

Uno de los momentos más emotivos llegó con la intervención de Julio César Luque, director del CEIP San Francisco Solano, que habló en nombre del profesorado.

Su intervención puso voz al reconocimiento de toda la comunidad educativa hacia quienes han dedicado buena parte de su vida a la enseñanza y sirvió también para reivindicar el valor humano de una profesión que trasciende las aulas.

La entrega de los recuerdos a los docentes jubilados dejó también algunas de las imágenes más significativas de la jornada, entre abrazos, aplausos y el reconocimiento de compañeros que han compartido con ellos años de trabajo. De los cuatro docentes participaron dos en el acto.

Las AMPAS también tuvieron un papel destacado durante la jornada, como parte esencial de esa comunidad educativa. Entre ellas estuvo Belén Cáliz, presidenta del AMPA del CEIP Gran Capitán, que puso en valor el trabajo que estas asociaciones desarrollan a lo largo del curso y su papel como punto de encuentro entre las familias, el alumnado y el profesorado.

Una labor que, muchas veces desde un segundo plano, contribuye a mantener ese vínculo entre los distintos sectores de los centros educativos y a reforzar la participación de las familias en la vida escolar.