Jorge Pardo recoge el Premio Jazz Amontillado a su dilatada carrera como colofón a un festival que sigue mirando al futuro

Hay aniversarios que se celebran mirando hacia atrás y otros que sirven para comprobar hasta dónde se ha llegado. Montijazz ha hecho las dos cosas, pero a su manera: con música en directo, una copa de vino en la mano y dos noches en las que Bodegas Alvear volvió a colgar el cartel de completo.

El festival ha cerrado su décimo aniversario con lleno absoluto en las dos jornadas de conciertos, una respuesta del público que confirma la consolidación de una propuesta que, después de diez años, ha conseguido hacerse un hueco propio en la programación nacional de jazz.

El viernes 11 y el sábado 12 de septiembre, cuatro formaciones ocuparon el escenario de Bodegas Alvear para recorrer diferentes territorios del jazz, en diálogo con el flamenco, otras tradiciones musicales y nuevas generaciones de intérpretes. La música volvió a ser la mejor manera de celebrar diez años de festival.

En la primera noche Alba Careta Group fue el encargado de abrir la jornada con una mirada contemporánea y personal, marcada por el protagonismo de la trompeta y la voz. Después llegó Antonio Lizana, Saxofonista, cantaor y compositor, el músico gaditano ha construido un lenguaje en el que las raíces flamencas forman parte esencial de su propuesta.

La segunda jornada cambió de registro, pero no de intención. Lucía Rey Trío incorporó elementos latinos y otras influencias sin perder el jazz como punto de partida. La improvisación y el diálogo entre los tres músicos marcaron una actuación en la que cada pieza adquirió una dimensión propia sobre el escenario.

Después, Jorge Pardo Trío puso el punto final al décimo aniversario. El músico recibió de manos del alcalde de Montilla, Rafael Llamas, el Premio Jazz Amontillado a su dilatada y brillante carrera artística. Acompañado por Melón Jiménez a la guitarra y Bandolero a la percusión, Pardo volvió a poner de manifiesto su papel fundamental en el encuentro entre el jazz y el flamenco.

Durante las dos jornadas, Bodegas Alvear no fue simplemente el lugar elegido para los conciertos. El público pudo disfrutar de un espacio directamente relacionado con la cultura del vino de Montilla. Esa combinación de música, patrimonio y territorio forma parte de la personalidad de un festival que no solo pretende llevar jazz a Montilla, sino hacer que el jazz suceda en Montilla.

Diez años y dos llenos para seguir adelante

El décimo aniversario de Montijazz comenzó en abril con la celebración del Día Internacional del Jazz en Cooperativa La Unión, con la actuación de EME EME PROJECT, liderado por la flautista Marta Mansilla. La programación ha culminado ahora con otros cuatro conciertos en Bodegas Alvear, poniendo el broche a una década de música, artistas, público y escenarios.

 

Fotos: Prensa Ayuntamiento