Más de 700 personas se dieron cita en Envidarte en ese abrazo entre el flamenco y el vino que es la Cata. Una cita que abre la sugerente oferta cultural y de ocio de Montilla en torno a su septiembre festivo

La Cata Flamenca volvió anoche a demostrar por qué ocupa un lugar tan especial en el calendario cultural de la ciudad. Más de 700 personas vibraron durante más de siete horas de cante y baile en una velada que sirvió, además, como pórtico a al primer gran evento de ‘Montilla en Vendimia’, la sugerente programación cultural y de ocio con la que Montilla se adentra en unas semanas especialmente ligadas a su identidad, su vino y sus tradiciones.

El festival, de gran calidad artística y muy ameno, con excelentes voces femeninas al frente del cartel, comenzó como manda la historia de esta cita: con el vino como compañero inseparable del flamenco.

Los niños y niñas de la Asociación Amigos de la Venencia dieron la bienvenida al público, en una imagen cargada de simbolismo para un festival que nació el 12 de septiembre de 1970 y que desde entonces camina estrechamente unido a la Fiesta de la Vendimia, que este año celebra su 71ª edición.

Sobre el escenario, la Cata fue creciendo en intensidad. Sandra Carrasco abrió la noche con un flamenco versátil y contemporáneo, dando paso a Esmeralda Rancapino, heredera de una estirpe ligada a la historia del cante. Con Jesús Castilla llegaron algunos de los pasajes más bellos, desde una bulería interpretada únicamente con percusión hasta unos fandangos llenos de fuerza que ya forman parte de la historia del festival. Se notaba que el artista de San Fernando tenía ganas de comparecer en la cata montillana.

El baile de Salomé Ramírez, lleno de colorido, fuerza y dominio del taconeo, abrió el camino hacia una segunda parte en la que la experiencia y la veteranía de Aurora Vargas dieron profundidad a la noche. Después, Sara Denez y Juanfran Carrasco llevaron al público por los compases y matices de distintos palos flamencos hasta poner el broche a una madrugada de esas que explican, mejor que cualquier definición, la magia de la Cata.

Más de medio siglo después de su nacimiento, el festival conserva intacta esa capacidad de reunir generaciones, sensibilidades y maneras distintas de entender el flamenco. Esa mezcla de juventud, experiencia, emoción y respeto por la tradición continúa siendo una de las grandes fortalezas de una cita que vuelve cada año sin perder frescura ni capacidad de sorprender.

Salomé Ramírez. Bailaora Video de ‘Sula’
La Asociación Amigos de la Venencia llevan de nuevo su arte a la Cata Flamenca
Representantes municipales, Diputado y presidente peña El Lucero

La Cata Flamenca ha abierto así ‘Montilla en Vendimia’ y los actos más tradicionales de la 71 Fiesta de la Vendimia con la fuerza de una celebración muy tradicional en la que el flamenco y el vino vuelven a encontrarse como lo han hecho desde 1970 con el bautismo del bodeguero y escritor Pepe Cobos.

Organizada por la Peña Flamenca El Lucero y el Ayuntamiento de Montilla, y presentada por Antonio Varo Baena, la Cata Flamenca abre así unas semanas en las que cultura, ocio, patrimonio y tradición volverán a salir al encuentro de montillanos y visitantes.

Fotos e información: Prensa Ayuntamiento y NuestraVoz.

Video: Sula