
El cementerio municipal de San Francisco Solano ha vuelto a convertirse estos días en lugar de encuentro, recuerdo y homenaje a los seres queridos fallecidos. Con motivo de la celebración del 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, numerosos montillanos han acudido al camposanto para visitar las sepulturas de sus familiares, depositar flores y mantener viva una tradición profundamente arraigada en la localidad.
La jornada ha contado con la celebración de una eucaristía en la capilla situada a la entrada del cementerio, que un año más ha abierto sus puertas para esta ocasión. La misa ha estado presidida por Fernando Suárez, rector de la Basílica de San Juan de Ávila y párroco de Santiago, y ha reunido a un buen número de fieles que han participado también en un responso por «todas aquellas personas que allí descansan».
Durante el acto, el Ayuntamiento de Montilla ha depositado una corona de flores en la pared de la capilla como homenaje y recuerdo a todas las personas fallecidas.


La imagen de estos días en el cementerio ha estado marcada por el ir y venir de vecinos que, desde jornadas anteriores, han trabajado en la limpieza y el acondicionamiento de las lápidas, adornándolas con flores y pequeños detalles para recordar a sus familiares. Una tradición que se renueva cada año y que convierte el camposanto en un espacio de memoria, cariño y encuentro familiar.




Por su parte, el Ayuntamiento ha llevado a cabo diferentes actuaciones de mantenimiento y mejora de las instalaciones. Entre ellas destacan las labores de limpieza, pintura y reparación de la cubierta de la capilla, donde se habían detectado importantes goteras y tejas rotas. También se ha renovado la pintura exterior del edificio y se ha acondicionado la zona de la fosa común.


Un camposanto con historia y patrimonio
Conocido como cementerio de San Francisco Solano, el camposanto municipal de Montilla fue construido en 1894, después de la clausura del antiguo cementerio de la Vera Cruz, situado junto al Castillo, en el entorno de la desaparecida ermita del mismo nombre.
Además de su función como lugar de descanso y recuerdo, el cementerio montillano constituye uno de los espacios patrimoniales singulares de la Campiña Sur. Entre sus antiguos cipreses se conservan bellos mausoleos y sepulturas de interés histórico, vinculadas a personajes destacados de la historia y la cultura local, como el escritor Dámaso Delgado y el conocido como Sabio Andaluz.


Un año más, las visitas, las flores y los momentos de recogimiento han vuelto a demostrar que, más allá del paso del tiempo, Montilla mantiene viva la costumbre de recordar a quienes ya no están y rendirles homenaje en unas fechas especialmente significativas.
