Manuel del Árbol, Francisco Jiménez, Ángel Márquez, María Garal, la Peña El Lucero y Bodegas Robles completan los reconocimientos de esta séptima edición.

El Teatro Garnelo acogió el sábado 31 de octubre la VII Gala Cultura Viva. Menciones «Pilar de Valderrama. Guiomar», organizada por la Asociación Cultura Viva Montilla en colaboración con el Ayuntamiento y numerosas empresas. La cita, que contó con una excelente respuesta de público, reunió poesía, historia, música y baile flamenco en una noche en la que se entregaron ocho reconocimientos a personas y colectivos por su contribución a la cultura local.

La gala estuvo dedicada a Pilar de Valderrama, escritora y poeta conocida como Guiomar, musa de Antonio Machado y vinculada a Montilla por sus raíces familiares y su infancia. La doctora en Historia María Dolores Ramírez repasó algunos aspectos de su vida y sus vínculos con Montilla. Valderrama pasó parte de su infancia en la casa de Teresa Enríquez, en el Llano de Palacio, donde propuso habilitar una sala dedicada a la historia de Guiomar e incorporar a Montilla a la red de ciudades machadianas.

La figura de Pilar de Valderrama también cobró vida a través de la poesía y la sensibilidad de María Garal, reconocida con la Mención a las Artes Escénicas.

La gala, presentada por Luis López, Carmen Pilar Guisado y Luis Carlos Sánchez, tuvo así un hilo conductor dedicado a la literatura y a la memoria de la escritora.

Una edición más, y ya van siete, Cultura Viva Montilla quiso reconocer a personas y colectivos que contribuyen a impulsar la vida cultural del municipio.

La Mención de Honor fue para Paca Salido Rico, maestra que comenzó de forma altruista a enseñar a personas que no habían tenido acceso a la educación básica. Aquella iniciativa fue creciendo hasta convertirse en el Centro de Adultos Antonio Gala, al que dedicó su vida profesional. La distinción reconoció su entrega a la enseñanza y su contribución a la cultura y a la sociedad montillana.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando sus hijos, Pablo y Daniel Raya, subieron al escenario para dedicarle unas palabras. Recordaron su permanente disposición a escuchar y ayudar a los demás, y quisieron agradecerle todo lo que representa para ellos, definiéndola como «el corazón de nuestra familia».

El momento más emotivo de la gala llegó con la entrega de la Mención Especial al Trabajo en Favor de la Cultura a Luis López Santiago, que, tras atravesar un año difícil por motivos de salud, ha vuelto a implicarse con ilusión y entrega en la organización de este evento cultural, junto a Juan Luis García. Fotógrafo de profesión y muy vinculado a Montilla, donde llegó siendo niño desde Martos, López ha mantenido siempre un firme compromiso con la vida social y cultural del municipio. Fue concejal durante ocho años y, junto a Juan Luis García, impulsó la Asociación Cultura Viva Montilla. La distinción puso especialmente en valor su dedicación y esfuerzo en esta séptima gala de menciones.

La Mención a la Educación y la Enseñanza fue para Manuel del Árbol Sánchez, nacido en Úbeda, pero montillano de adopción desde que llegó a la localidad con 23 años de la mano de los Salesianos. Profesor y director del IES Emilio Canalejo Olmeda durante catorce años, ha desarrollado una amplia trayectoria educativa y una intensa participación en la vida asociativa y cultural del municipio.

Del Árbol, agradeció el reconocimiento y dejó una reflexión sobre su vocación: «La educación es un acto efímero que, curiosamente, dura toda la vida». También reivindicó con humor su vínculo con la localidad: «Un montillano nace donde le da la gana».

En el ámbito de las Artes Literarias, la mención a la literatura de investigación fue para Francisco Jiménez Espejo, investigador y autor de publicaciones científicas, con más de 145 artículos en revistas especializadas. Entre sus últimos trabajos destaca el libro El Dios incomprendido. El desafío del clima en la historia de la humanidad, escrito junto al historiador José Soto Chica.

Aunque desarrolló parte de su carrera en Japón, donde vivió ocho años, ha mantenido siempre un estrecho vínculo con Montilla. Durante dos décadas ha sido presidente de la Asociación Agrópolis que lleva el Museo Histórico Local y ha colaborado en numerosas iniciativas culturales de Montilla. Emocionado por el reconocimiento de sus paisanos, destacó que «Uno siempre quiere volver al lugar donde fue feliz».

La Mención a las Artes Plásticas fue para Ángel Márquez Espejo, por su trayectoria como coleccionista y su apoyo a los artistas. Su afición comenzó hace más de cuatro décadas, vinculada a los jóvenes pintores que surgieron en Montilla, y le llevó a reunir una colección que abarca pintura, escultura, cerámica, dibujos y grabados. Un patrimonio artístico que desea compartir con la ciudadanía.

La Mención a las Artes Escénicas, vinculada al reconocimiento del nuevo talento, distinguió a María García Alcaide, conocida artísticamente como María Garal, poeta y profesora de Lengua y Literatura. Autora de los poemarios Aceite y miel y Alma de cántaro, lleva también sus versos a los escenarios mediante recitales que combinan poesía, música y vino. Muy emocionada por recibir el reconocimiento en su localidad, agradeció a Cultura Viva Montilla que pensara en ella y destacó el papel de la educación pública en su formación. «Siento mi raíz cómo se va llenando aún más de olivo y de vid», expresó.

La Mención a las Artes Musicales recayó en la Peña Cultural Flamenca El Lucero, una entidad con una larga trayectoria en la conservación y difusión del flamenco en Montilla. Con antecedentes que se remontan a 1952, se ha consolidado como punto de encuentro para aficionados y artistas. Entre sus principales actividades destaca la Cata Flamenca, que se celebra desde 1970 y por cuyo escenario han pasado numerosas figuras del cante, el toque y el baile. Su presidente, Félix Contreras, agradeció a Cultura Viva este reconocimiento y a todas las personas que han contribuido a mantener vivo el flamenco en la localidad.

Por último, la Mención a las Artes de la Vitivinicultura distinguió a Bodegas Robles por su trayectoria, su apuesta por el cultivo ecológico y su apoyo a la cultura. La bodega, próxima a cumplir un siglo, suma tres generaciones de historia familiar en Montilla. Francisco Robles compartió la emoción del premio con su padre, presente en el acto, y con su familia y trabajadores. También recordó que una bodega es «una responsabilidad con nuestra familia, con las personas que trabajan en ella y con la tierra a la que pertenecemos», y reivindicó el vino como parte de la cultura y la memoria de Montilla.

La música tuvo también un papel destacado en la gala. La apertura corrió a cargo del violonchelista Luis Martínez, profesor de la academia Da Capo, mientras que el cierre llegó con el baile flamenco de Patricia Baena, acompañada por Manuel Párraga al cante, Manuel Montilla al cajón y Javi Navarro a la guitarra. Una actuación que puso el broche flamenco a una noche dedicada al talento, la memoria y la cultura de Montilla.

Minuto de silencio por el accidente ferroviario

La gala contó con la presencia de representantes de la Corporación municipal y de personas premiadas en ediciones anteriores. Además, esta edición permitió colaborar solidariamente con ACUDE (Asociación Cultural y Deportiva de Montilla), entidad que promueve actividades culturales y deportivas dirigidas a las personas mayores.

Información e Imágenes: CarminaLeiva-NuestraVoz