La Basílica de San Juan de Ávila acogió en la tarde del pasado 14 de julio una emotiva misa de despedida del sacerdote Javier González Martínez, hasta ahora vicerrector de la Basílica y vicario parroquial de Santiago Apóstol. El templo se llenó de montillanos, representantes de los distintos grupos parroquiales, familiares y amigos que quisieron arropar al joven sacerdote en el momento de iniciar una nueva etapa en su ministerio.

La eucarística, cantada por el coro parroquial de Santiago, estuvo marcada por la emoción y el agradecimiento de una comunidad que ha visto crecer como sacerdote a Javier y que le ha acompañado en una intensa labor pastoral desarrollada con cercanía, sencillez y disponibilidad.

Durante la acción de gracias se puso de manifiesto el profundo agradecimiento de la comunidad parroquial a Javier González por su cercanía, alegría y disponibilidad para servir. Se destacó su dedicación a las familias, su acompañamiento a los mayores y la manera en que ha celebrado y compartido la fe con los montillanos, recordando que «con su propia vida nos ha enseñado que seguir a Cristo merece la pena». Un reconocimiento emocionado a la huella humana y espiritual que deja tras tres años de ministerio en Montilla.

Visiblemente emocionado, Javier González recordó que Montilla ha sido su primer destino sacerdotal y confesó haber disfrutado «de ser sacerdote con todo lo que ello implica». Durante su intervención agradeció el cariño recibido y aseguró que estos años han sido «preciosos, llenos de experiencias y personas por las que doy gracias a Dios»

«He disfrutado de ser sacerdote con todo lo que ello implica», confesó durante su intervención, en la que no faltaron las palabras de agradecimiento hacia la comunidad parroquial por el cariño, la confianza y el apoyo recibidos.

El joven sacerdote aseguró que Montilla ha sido para él una auténtica escuela de vida y de ministerio sacerdotal. La celebración de los sacramentos, el acompañamiento a niños, jóvenes, matrimonios y mayores, el comedor social, así como el trabajo diario en la parroquia, le han permitido vivir, según manifestó, «años preciosos, llenos de experiencias y personas por las que doy gracias a Dios».

También el rector de la Basílica y compañero de ministerio, Fernando Suárez, quiso expresar públicamente su gratitud hacia Javier González. «Dios pone en el camino de la vida compañeros y amigos», afirmó, destacando su entrega, cercanía y fidelidad sacerdotal. En un momento especialmente emotivo, le dedicó unas palabras inspiradas en el poema de José María Pemán Carta de San Ignacio de Loyola a San Francisco Javier, animándolo a cuidar siempre su vida interior y a seguir anunciando el Evangelio allí donde el Señor lo envíe.

Como muestra del cariño y agradecimiento de la comunidad, Javier González recibió una imagen de San Juan de Ávila y una reliquia del santo Doctor de la Iglesia, regalos cargados de simbolismo que le acompañarán en su nuevo destino pastoral.

Javier González Martínez deja sus responsabilidades como vicario parroquial de Santiago Apóstol y vicerrector de la Basílica de San Juan de Ávila tras cerca de tres años vinculado pastoralmente a la ciudad. Con tan solo 27 años, Montilla ha sido su primer destino sacerdotal, donde ha destacado especialmente por su cercanía con los jóvenes y su implicación en numerosas iniciativas pastorales y misioneras, entre ellas su participación en la misión de Picota, en Perú, o el reciente acompañamiento a un centenar de jóvenes en el encuentro con el Papa celebrado en Madrid.

Javier González junto a su familia

A partir de ahora, continuará su ministerio como párroco de San Juan Bautista de Almedinilla y de San Antonio Abad de Las Sileras. Su marcha deja un importante vacío entre los numerosos feligreses que han compartido con él estos años de fe, amistad y servicio, pero también la satisfacción de haber sido testigos de los primeros pasos del ministerio sacerdotal de un joven sacerdote que ha sabido ganarse el cariño de todo un pueblo.