
La Universidad de Córdoba, el Consejo Regulador, la Delegación Territorial de Agricultura, y el sector vitivinícola impulsan un proyecto pionero que permitirá alertar a los viticultores sobre el riesgo de aparición de esta enfermedad.
Un viñedo de la Cooperativa La Unión de Montilla, donde se ha instalado una de las estaciones meteorológicas del proyecto, ha acogido una visita institucional para conocer de primera mano el sistema de predicción del mildiu que se está desarrollando en la Denominación de Origen Montilla-Moriles. La iniciativa es un ejemplo de colaboración entre administraciones públicas y combina inteligencia artificial y sensorización del viñedo para adelantarse a la aparición de esta enfermedad y minimizar su impacto en las cosechas.
El delegado territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía en Córdoba, Francisco Acosta; la directora de la Cátedra Internacional de Inteligencia Artificial y Agricultura de la Universidad de Córdoba, Rosa Gallardo; el presidente del Consejo Regulador de las DOP Montilla-Moriles y Vinagre de Montilla-Moriles, Javier Martín; el gerente de la Cooperativa La Unión, Francisco Fernández, junto a investigadores y técnicos responsables del proyecto, explicaron que la iniciativa contempla la instalación de veinte estaciones meteorológicas distribuidas por la zona de producción. Estas estarán ubicadas en cooperativas, bodegas, lagares y explotaciones vitícolas con el objetivo de recopilar datos climáticos en tiempo real que permitan predecir las condiciones favorables para la aparición del mildiu y facilitar una actuación preventiva por parte de los viticultores.

Javier Martín, recordó que Montilla-Moriles sufrió la pasada campaña importantes pérdidas económicas debido a la incidencia de esta enfermedad y para evitarlo ha nacido este proyecto fruto de la colaboración entre la Junta de Andalucía, la Universidad de Córdoba, el Consejo Regulador y el propio sector vitivinícola.
Martín explicó que las estaciones permitirán diseñar estrategias preventivas y actuar con rapidez ante cualquier riesgo. «Los datos que recoge la estación los tiene automáticamente la Universidad de Córdoba, lo que permite evaluarlos y tomar decisiones sobre la marcha».
Por su parte, el delegado territorial de Agricultura, Francisco Acosta, destacó que «Lo mejor que se puede hacer es prevenir que aparezcan estos daños», subrayando que las ayudas económicas nunca llegan a compensar totalmente las pérdidas sufridas por agricultores, cooperativas y bodegas.
Acosta puso en valor el trabajo conjunto desarrollado entre las administraciones, la universidad y el sector, que ha permitido desarrollar un modelo predictivo basado en inteligencia artificial y desplegar una red de estaciones meteorológicas capaz de ofrecer un mapa muy preciso de las condiciones climáticas del territorio.
La directora de la Cátedra Internacional de Inteligencia Artificial y Agricultura de la Universidad de Córdoba, Rosa Gallardo, explicó que el modelo desarrollado ha sido validado con datos de las últimas veinte campañas y permite predecir la aparición del mildiu con un margen de error de aproximadamente cuatro días.
El sistema genera alertas diarias para los viticultores, informándoles del nivel de riesgo existente en cada momento. Cuando el riesgo es máximo, el agricultor recibe una alerta que le permite actuar antes de que aparezcan las primeras manchas de la enfermedad, aspecto fundamental para frenar su propagación.
Gallardo destacó que la incorporación de los datos obtenidos por las nuevas estaciones meteorológicas permitirá afinar aún más el modelo predictivo y abrirá la puerta al desarrollo de nuevas herramientas relacionadas con otras enfermedades del viñedo, como el oídio, o incluso con la predicción del momento óptimo de la vendimia.
La responsable universitaria quiso además poner en valor el compromiso de la Universidad de Córdoba con uno de los sectores estratégicos de la provincia.

Con la instalación de las veinte estaciones meteorológicas previstas, la Denominación de Origen Montilla-Moriles contará con una completa red de monitorización climática que permitirá afrontar con mayores garantías futuras campañas vitivinícolas y avanzar hacia una agricultura más precisa, sostenible y basada en el conocimiento.
