
El CD Apedem logró este fin de semana una victoria de enorme valor simbólico y deportivo al imponerse por fin en las Instalaciones Deportivas Municipales del Guadalquivir, un escenario donde los montillanos no habían conseguido ganar en sus cuatro últimas visitas ligueras. Derrotas dolorosas ante el CD Fray Albino —como el 3-2 de la pasada temporada que dejó al equipo sin ascenso— y empates frente al CD Alcázar habían alimentado un maleficio que este domingo quedó atrás gracias a dos goles de Ezequiel Salado.
El encuentro no fue sencillo. Aunque el conjunto de Rafael Garrido arrancó mejor y avisó en el minuto 6 con un disparo de Lucas Hueso, el dominio inicial no se tradujo en ocasiones claras. En la primera llegada peligrosa del conjunto cordobés, un centro al área desde la derecha fue controlado con el pecho por el delantero local, que fusiló a Carlos Repiso en el minuto 14. El 1-0 sería la única ocasión clara de toda la primera parte.
La segunda mitad mantuvo el mismo guion: interrupciones constantes, imprecisiones y poco ritmo, un escenario que beneficiaba al equipo local, cómodo con la ventaja. Sin embargo, en el minuto 22, una internada de Ezequiel Salado por la derecha terminó en penalti tras ser derribado dentro del área. Un minuto después, el propio delantero transformó la pena máxima con un lanzamiento certero a la derecha del guardameta, firmando el 1-1.

Con el empate, el duelo se abrió y ambos equipos pudieron llevarse la victoria, aunque el Apedem fue el que más insistió y buscó el gol. El premio llegó en el minuto 88: tras botar una falta que fue rechazada por la defensa, el balón cayó de nuevo a los pies de Ezequiel. Se deshizo de dos rivales y, desde la frontal, colocó un disparo ajustado al palo izquierdo imposible para el portero. Un auténtico golazo que puso el 1-2 y desató la celebración del banquillo auriverde y de la afición desplazada.
Con este triunfo, el CD Apedem rompe su mala racha en el Municipal del Guadalquivir y se mantiene segundo en la clasificación, sin conocer la derrota tras 10 jornadas disputadas.
El equipo, muy mermado por las lesiones y por la ausencia de Álex Hierro tras el reciente fallecimiento de su abuelo, volvió a confiar en su cantera: Samir Bensenouci y Juanan Ruz disputaron 74 y 12 minutos respectivamente, aportando solidez y demostrando, una vez más, que la base sigue siendo un pilar fundamental del proyecto.
