
Pepe Molina ha preparado y publicado los 30 relatos inéditos del escritor en un acto celebrado en la Casa de las Aguas, con la presentación del periodista Manuel Bellido y la participación de Carmen Gómez Soria y Sole Raya, concejala de Cultura.
La literatura se convirtió en recuerdo y homenaje durante la presentación de Tan distintos… tan singulares, el libro póstumo de Antonio Morales, que reúne 30 relatos que el escritor dejó inéditos y confió a su buen amigo y compañero literario Pepe Molina. Un año después de su fallecimiento, la obra cumple uno de los deseos de Antonio: que sus historias quedaran como legado para sus nietos y pudieran llegar también a todos aquellos que lo conocieron y quisieron.
La Casa de las Aguas acogió el acto, cargado de emoción y recuerdos, en el que participaron famila y amigos del escritor que quisieron reivindicar la memoria de Antonio Morales a través de sus propias palabras, de su particular mirada sobre la vida y de las historias que dejó escritas.
Molina explicó que, después de la publicación de su anterior libro, Morales continuó escribiendo y le entregó 29 relatos para que los leyera y le diera su opinión. En un primer momento, ambos valoraron la posibilidad de publicar nuevos textos de manera conjunta, pero el avance de la enfermedad fue dejando aquel proyecto en segundo plano. Morales terminó confiándole aquellos escritos con una intención especial: que quedaran como recuerdo para sus nietos.
Tras su fallecimiento, Molina asumió la tarea de revisar los textos, establecer el orden de los relatos y preparar la edición junto a la editorial. Un trabajo que, como reconoció durante la presentación, no ha sido sencillo, al tener que tomar decisiones sobre unos escritos cuyo autor ya no podía ofrecer nuevas indicaciones

El volumen recupera los 29 relatos que Morales había entregado a su amigo y suma un relato seleccionado para completar los 30, en continuidad con esa cifra habitual en sus anteriores trabajos. El resultado es un libro que, según explicó Molina, contiene «la esencia de Antonio»: sus ilusiones, sus ocurrencias, su mundo personal y su forma de entender la realidad.
Más allá de su valor literario, el libro adquiere una dimensión íntima y familiar, pues conserva una parte de la herencia que Morales quiso dejar a los suyos.
Durante su intervención, Carmen Gómez Soria, mujer de Antonio Morales, destacó con emoción la labor de Pepe Molina, quien asumió el encargo que le había confiado su amigo y cuidó cada detalle de la publicación y de su presentación.
El acto permitió recordar, además, la presentación del anterior libro de Morales junto a Molina, ¿Pero en qué cabeza cabe?, una cita en la que ambos compartieron humor y complicidad. Entonces nadie podía imaginar que, poco más de un año después, volverían a reunirse para hablar del escritor en pasado, aunque sus historias continúen manteniéndolo presente.


La primera edición puesta a disposición del público se agotó durante el acto. Ante el interés suscitado, Molina señaló que existe la posibilidad de preparar una nueva edición si la demanda lo justifica, siempre de acuerdo con la familia.
