El reconocimiento destaca su legado deportivo, humano y su compromiso con el fútbol base y con la ciudad.

El Estadio Municipal de Montilla ya luce oficialmente el nombre de Miguel Navarro Polonio tras un emotivo acto cargado de memoria, gratitud y sentimiento compartido. El alcalde, Rafael Llamas, junto a la Corporación Municipal, la familia del homenajeado, representantes del fútbol montillano, el presidente delegado en Córdoba de la Real Federación Andaluza de Fútbol y numerosos amigos, se dieron cita en el que fue su espacio de referencia para reconocer a un montillano que trabajó incansablemente por su ciudad y por la unión del fútbol local, impulsándolo como un deporte abierto a todas las edades.

El homenaje, celebrado en el marco del Día de Andalucía, arrancó con un partido histórico entre los veteranos del Montilla Club de Fútbol y del Club Deportivo APD, que vistieron camisetas conmemorativas con una plumilla de Miguel realizada por José Manuel Márquez Repiso “Repi” y la leyenda: “El fútbol montillano siempre te recordará”.

En el centro del campo, la familia de Miguel recibió el reconocimiento institucional. Su esposa, Lola Márquez, descubrió junto al alcalde la placa conmemorativa que minutos después quedó situada a la entrada del estadio, bajo el gran rótulo que ya perpetúa su nombre. La familia recibió además la plumilla original de manos de su autor, «Repi» y una de las camisetas conmemorativas.

El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, definió la jornada como “un día de sentimientos realmente encontrados”: por un lado, la satisfacción de “reconocer a un montillano ejemplar” y, por otro, la tristeza de que Miguel no pudiera estar presente. Destacó su generosidad tras su etapa profesional y su implicación en la Corporación municipal, así como su dedicación constante a “su gran pasión, el fútbol, tanto en su vertiente competitiva como en el trabajo con el fútbol base, inculcando valores a niños y niñas a través del deporte”. Subrayó también su profundo amor por la ciudad y su manera intensa de vivir cada partido, siempre atento a cada detalle, y afirmó que dar su nombre al estadio no es solo un gesto simbólico, sino “una forma de que su figura permanezca como referente y ejemplo para las generaciones futuras”: “Hoy la Corporación municipal, en representación de toda la ciudad, le pone su nombre a este estadio para que nos sirva de referente”.

En nombre de la familia, su hijo Miguel Navarro Márquez agradeció el reconocimiento y recordó que su padre “tenía pasión por su pueblo” y que “siempre llevaba el nombre de Montilla allá donde iba”, además de su amor por el deporte. Señaló que este nombramiento es “una de las formas más bonitas de mantener vivas esas dos pasiones” y de que continúe siendo embajador del deporte montillano, mostrando el orgullo y la emoción de la familia al ver su nombre presidiendo el estadio.

Los clubes a los que impulsó también tomaron la palabra. El presidente del Montilla CF, Francis Mesa, destacó su capacidad para unir al fútbol local y su liderazgo humano, recordando que fue una figura clave para cohesionar equipos y personas.

Para el presidente del Club Deportivo APEDEM, Rafa Zafra,  “no es solo un acto simbólico, es un acto de justicia, de memoria y de gratitud”, recordando que Miguel Navarro Polonio “con visión, valentía y un profundo amor por el deporte sembró la semilla de lo que hoy es el Club Deportivo APEDEM”. Destacó que, como fundador y primer presidente, construyó un espacio donde generaciones de jóvenes pudieran crecer “no solo como deportistas, sino como personas de bien en su localidad”. Señaló que el estadio “no es simplemente cemento, grada o cerco, es el reflejo de un legado

Por último, el presidente delegado en Córdoba de la Real Federación Andaluza de Fútbol, Martín Torralbo, felicitó a Montilla por el «reconocimiento plenamente merecido» y definió a Miguel como una “figura clave en la unión del fútbol montillano”, resaltando que «el verdadero legado del homenajeado reside en los valores que inculcó a los niños y niñas que cada día entrenan en este campo».

El acto dejó imágenes especialmente emotivas con varias generaciones de la familia Navarro sobre el césped: su esposa, hijos y nietos unidos en el mismo estadio en el que Miguel pasó tantas horas de su vida. Una estampa que simbolizó la continuidad de su legado y convirtió la mañana del Dia de Andalucía en un homenaje cargado de agradecimiento y sentimiento colectivo.