
La pregonera ofreció un relato profundamente emotivo, vertebrado en torno a un eje claro: el certamen infantil de dibujo como hilo conductor entre memoria, identidad y futuro de una fiesta que dijo es “un latido compartido”.
Con la llegada de mayo, el Barrio de la Cruz se engalana y transforma sus calles en un estallido de color. Banderitas que cubren el cielo a modo de toldo y fachadas repletas de flores dan forma a un escenario único donde los vecinos son los verdaderos protagonistas. En este ambiente, la Fiesta de la Cruz ha abierto un fin de semana de celebración con un emotivo acto inaugural en el patio de La Silera.
El acto comenzó con el tradicional brindis a la vez que se realizaba un animado pasacalles a cargo de la Banda de la Unión y el encendido del alumbrado extraordinario, que terminó de envolver al barrio en un ambiente festivo.

La presidenta de la Asociación de Vecinos La Silera, Aurora M. Jiménez, destacó el esfuerzo colectivo de los últimos meses para “hacer una fiesta cada vez más grande y participativa”. Subrayó especialmente la implicación de los vecinos en la decoración del barrio y la ayuda de una empresa para colocar las banderitas lo que ha permitido la ampliación a 14 calles engalanadas. Jiménez animó a la participación, a disfrutar con alegría, pero también con civismo y respeto”.

El pregón, a cargo de María José Bellido, fue el auténtico corazón de la noche. La artista construyó un relato emotivo tomando como hilo conductor el certamen infantil de dibujo, donde comenzó su vínculo con la fiesta siendo niña. Ese momento no solo marcó su relación con el arte, sino también su manera de mirar el barrio y la fiesta. Años después, ya como profesora de dibujo y licenciada en Bellas Artes, su implicación continuó desde el otro lado, formando parte del jurado del certamen. A través de esa experiencia, defendió que en cada dibujo “late el alma de la comunidad”, ya que los más pequeños no solo plasman lo que ven —cruces, calles o flores— sino lo que sienten y viven.
Su intervención también estuvo marcada por los recuerdos familiares, con evocaciones a la panadería de sus padres en la calle Juan Colín, convertida en punto de encuentro vecinal durante los preparativos de la fiesta.
La pregonera dijo que “hoy la Fiesta de la Cruz es una celebración que trasciende lo festivo para convertirse en un espacio de encuentro, convivencia y reconocimiento colectivo. No es solo tradición heredada, sino una realidad viva que se construye cada año gracias al compromiso de los vecinos y que mira al futuro”.

Por su parte, el periodista Manuel Bellido aportó un retrato preciso de la pregonera, destacando su capacidad para unir arte y palabra, y la definió como alguien que “amasa con fecunda harina literaria”, en una imagen que enlaza su raíz familiar con su talento creativo. Subrayó además su perfil como artista, docente y persona cercana, reforzando la idea de que su elección como pregonera no solo ha sido acertada, sino plenamente representativa del espíritu del barrio.

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el homenaje a la vecina Araceli Navas, reconocida por su entrega y dedicación a la barriada.
Visiblemente emocionada, recordó sus más de 40 años en el barrio y cómo vivió sus primeras fiestas: “Entre todos hacíamos la cruz, unos ponían las flores, otros pintaban… lo importante era la convivencia”, subrayando que “sin esa convivencia, esta fiesta no sería lo que es”. Araceli dedicó el reconocimiento a su familia y tuvo un recuerdo especial para su hermano y párroco Juan Navas «que nos estará mirando desde el mejor balcón del cielo».


El acto contó además con el acompañamiento musical de la pianista montillana Laura García Cobos, que aportó un toque especial a la velada.

El alcalde, Rafael Llamas, cerró la inauguración poniendo en valor el trabajo vecinal: “Lo que emociona es entrar al barrio y verlo tan bonito”. Destacó el origen popular de la fiesta y su papel como espacio de convivencia y proyección de la ciudad, subrayando que “es una oportunidad para atraer visitantes y poner en valor Montilla”. . Llamas recordó los orígenes de la fiesta vinculados a la parroquia de San Sebastián y al párroco don Andrés Cabezas , y apeló a conservar el espíritu de convivencia y hospitalidad que caracteriza a Montilla. “
Con este acto, el barrio de La Cruz da el pistoletazo de salida a cuatro días de celebración en los que tradición, cultura y convivencia volverán a ser protagonistas.
