Numerosas personas se dieron cita el pasado viernes en la calle San Luis para asistir a la apertura del Belén más esperado de Montilla: el Belén artesanal y totalmente en movimiento de Manuel Quintero, que este año celebra diez años convertido en uno de los grandes atractivos navideños de la ciudad.

El acto contó con la presencia del alcalde, Rafael Llamas, y miembros de la corporación municipal, que quisieron acompañar, respaldar y reconocer el gran trabajo de Quintero. La expectación era máxima desde minutos antes de que se descorriera el gran telón negro que, durante casi mes y medio, había ocultado el escaparate mientras avanzaban los trabajos de montaje. Cuando la tela cayó, el público respondió con un largo aplauso ante un Belén que, un año más, sorprendió por su creatividad, su movimiento y su enorme nivel de detalle.

El acto comenzó en las puertas del establecimiento donde el alcalde, Rafael Llamas, junto a Manuel Quintero y a Carmina Leiva, tomaron la palabra y cortaron la cinta. 

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Seguidamente el vicerrector de la Basílica Javier González realizó la bendición del belén.

Durante su intervención el alcalde, dedicó unas palabras de reconocimiento al creador del Belén: “Para hacer algo así hay que tener un niño dentro, porque más allá de lo laborioso del trabajo, hay que entender lo que significan estas fechas. Manuel es una persona polifacética, con muchas cualidades, y un gran artesano.”

Rafael Llamas agradeció a Quintero «el esfuerzo y la generosidad de realizar este gran trabajo para el disfrute de todos», y reafirmó el compromiso del Ayuntamiento con esta obra de arte «a la que trataremos de darle un impulso todavía mayor.”

Durante horas el establecimiento de Electricidad Quintero estuvo lleno de montillanos que durante toda la tarde pasaron a visitar el espectacular Belén

Un Belén que ya es tradición y referencia

Hace diez años, Quintero comenzó a montar su Belén en la trastienda del establecimiento, entre piezas de su pequeño museo de electricidad. La noticia corrió rápidamente y colegios, familias y curiosos empezaron a visitarlo. Finalmente, decidió trasladarlo al escaparate, donde hoy ocupa casi todo el local.

El Belén se distingue por su impresionante complejidad técnica. Cada escena incorpora mecanismos que otorgan vida a los personajes: “A base de alambres, muelles y fichas de empalme les doy movimiento. Cada escena puede tener entre uno y tres motores.”

El montaje, de más de 40 metros cuadrados y más de 2,60 metros de altura, incluye unas 600 figuras en movimiento, 49 escenas y 80 edificios relacionadas con rincones montillanos. Entre las novedades el Ayuntamiento, el rincón de Santa Clara, la portada lateral de San Sebastián o la casa de los azulejos de la plaza de la Rosa entre otros. Viñedos, olivares, lagares y bodegas, se integran en escenas donde pastorcitos y pastorcitas recogen uva, aceituna o incluso venencian, mientras los niños juegan, todo con movimientos muy reales. Este año se suman efectos de humo que salen por las chimeneas, además de los ya tradicionales efectos de día, noche y tormenta.

Lo que empezó siendo un entretenimiento familiar se ha convertido en un Belén de referencia y en una visita imprescindible cada Navidad. Han venido personas de Madrid, Cáceres, Badajoz, Málaga, Sevilla”, comenta sorprendido por el alcance que ha tenido gracias a las redes y a la televisión.

Pero más allá del impacto mediático, Quintero valora especialmente su aportación a la tradición. Los niños vienen con sus padres y sus abuelos, y muchos se animan a montar un Belén en casa. Estamos recuperando nuestra cultura.

Más que un montaje navideño el Belén de Manuel Quintero es artesanía y amor por Montilla. Un regalo para todos los que cada diciembre volvemos a asomarnos a ese pequeño universo en movimiento donde la Navidad cobra vida.