Montilla celebró a las puertas del Ayuntamiento el acto institucional con motivo del Día de Homenaje a los españoles deportados y fallecidos en campos de concentración nazis, una cita que ha contado con la participación del alcalde, Rafael Llamas, la concejala de Memoria Democrática, Sole Raya y concejalas y concejales de la corporación municipal.

El acto se celebró junto a los Stolpersteine, esas pequeñas plaquitas doradas dedicadas a los once montillanos deportados a campos de concentración, nueve de los cuales murieron en campos de concentración nazi, especialmente en Mauthausen.

Durante el reconocimiento, la concejala de Memoria Democrática dio lectura a un comunicado de la asociación Triángulo Azul, que destaca la importancia de mantener viva la memoria histórica y de advertir sobre los riesgos actuales para la democracia. En el texto se recuerda que “recordar estos hechos es especialmente importante en el mundo actual”, marcado por conflictos internacionales y el avance de discursos autoritarios, y se insiste en que las libertades democráticas son conquistas que deben protegerse activamente.

El manifiesto también hace referencia a la necesidad de conocimiento histórico para comprender el presente y alerta sobre la persistencia de discursos de odio y la fragilidad de las instituciones democráticas, llamando especialmente a la juventud a implicarse en la defensa de los derechos humanos, la convivencia y la justicia social.

El alcalde destacó durante su intervención el compromiso institucional con la memoria y la paz, señalando que este homenaje “no solo recuerda a quienes sufrieron la deportación y perdieron la vida, sino que también nos obliga a reflexionar sobre el presente”. En este sentido, hizo un llamamiento a la resolución pacífica de los conflictos, defendiendo que “el diálogo debe ser siempre la herramienta fundamental frente a la guerra”, y advirtió de que las consecuencias de los enfrentamientos bélicos afectan al conjunto de la sociedad, tanto a nivel humano como económico.

El homenaje concluyó con una ofrenda floral sobre los Stolpersteine, 11 claveles rojos que fueron depositados por los miembros de la corportacion y por algunos familiares, cerrando así un acto cargado de simbolismo, memoria y compromiso democrático.