
La imagen recorrió los caminos entre cantos, rezos y muestras de fervor en una jornada de convivencia que volvió a reunir a cientos de fieles en torno a una de las tradiciones que se busca hueco en el calendario montillano.
La devoción, la alegría y el espíritu romero marcaron el domingo la XXV Romería en honor a la Virgen de las Viñas, una de las citas más esperadas por quienes profesan su devoción a la patrona del gremio de la vid y el vino.

Desde primera hora de la mañana, cientos de fieles se congregaron en torno a la ermita de la Plaza de la Merced para acompañar a la Virgen en el comienzo de una jornada cargada de fe y convivencia.
Tras compartir un desayuno molinero a las 9:15 horas, el repique de campanas de la ermita y los sones romeros de la flauta y el tamboril anunciaron la inminente salida de la imagen. Instantes después, la Virgen de las Viñas cruzaba el umbral de su templo con sus manos abiertas para abrazar a Montilla, protagonizando uno de los momentos más emocionantes de la mañana.
A las puertas de la ermita aguardaba la carreta que habría de transportarla durante la romería. Allí fue entronizada por miembros de la Hermandad para iniciar el camino entre rezos, cantos y constantes muestras de cariño de sus devotos. La imagen lucía este año un nuevo vestido y manto de raso blanco y dorado, que realzaba aún más su presencia.



Durante el recorrido por las calles del barrio, la comitiva realizó una parada a las puertas de la Parroquia de la Asunción frente al estandarte de la Hermandad del Señor en la Santa Cena, donde resonaron vivas y cánticos dedicados a la Virgen en un ambiente de profunda emoción.








La Virgen continuó su recorrido por la Avenida de Andalucía hasta llegar al Cuartel de la Guardia Civil, donde se realizó una parada ante la Virgen del Pilar antes de emprender el camino hacia el Parque Tierno Galván. Entre viñedos y olivares, la patrona del gremio de la vid y el vino avanzó acompañada por numerosos romeros, bendiciendo los campos y renovando una tradición cada vez más arraigada en la localidad.
Sobre las 12:30 horas llegó al Parque Tierno Galvan para realizar la tradicional misa romera, presidida por el consiliario de la Hermandad, Rafael Castro.




La eucaristía contó con la presencia del alcalde de Montilla, Rafael Llamas, y de miembros de la Corporación Municipal, junto a representantes de la Hermandad de la Santa Cena y del Grupo Romero Virgen de las Viñas y Amigos del Caballo. También participaron el Romero Mayor, Juan Ramírez Lao, y el pregonero de esta edición, Antonio Manuel Merino, acompañados por numerosos romeros y devotos. Los cantos litúrgicos estuvieron a cargo del Coro La Luz de la Parroquia de La Asunción.
La Romería de la Virgen de las Viñas se caracteriza por su marcado ambiente familiar y de convivencia. Desde que se trasladó al Parque Tierno Galván, la participación se ha visto favorecida por un recinto más accesible, aunque desde la organización continúan trabajando para lograr un pequeño espacio que pueda servir como ermita durante la jornada romera.




La jornada concluyó pasadas las nueve de la noche, cuando la Virgen regresó a su ermita tras compartir todo un día con sus devotos, poniendo el broche final a una romería que comenzó su andadura en el año 2000 y que este año ha celebrado su vigésimo quinta edición.»


Después de veinticinco ediciones, el segundo domingo de junio ha quedado señalado en el calendario como una fecha muy especial para cientos de montillanos y devotos. Un día de encuentro que cada año renueva el vínculo de la ciudad con la Virgen de las Viñas.
