
Entrevista | Laura Navarro: “Al entierro no se invita, acompaña quien lo siente de corazón”
Hablamos de la Pontificia Hermandad del Santo Entierro, Soledad y Agustias de la Madre de Dios, una antiquísima hermandad cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XVI, con sede canónica en la iglesia de San Agustín, aunque este año volverá a realizar su salida procesional desde la Parroquia de San Francisco Solano, marcando así una circunstancia especial dentro de su historia reciente.
En este contexto, conversamos con su hermana mayor, Laura Navarro, quien nos ofrece una visión cercana de cómo ha transcurrido este último año, marcado por los traslados y la oportunidad única de contemplar de cerca a los titulares de la hermandad en un mismo templo. Una estampa que ha permitido a fieles y visitantes redescubrir el valor devocional y patrimonial de estas imágenes.
Durante la entrevista, Laura explica los motivos que han llevado a mantener la salida desde San Francisco Solano, pese a la reapertura de San Agustín, así como los retos logísticos que implica organizar una estación de penitencia sin certezas hasta última hora. También se abordan aspectos como la evolución del cortejo, las medidas adoptadas para mejorar su organización —como la implantación de la papeleta de sitio— y la importancia de facilitar la participación de todos aquellos que deseen acompañar el Entierro del Señor y a la Virgen de la Soledad, sean o no hermanos.
Además, se repasan algunas novedades patrimoniales y organizativas, como los avances en el paso de la Virgen o la incorporación de nuevas vestimentas para los acólitos, así como el papel fundamental de los jóvenes dentro de la hermandad a través de la escuela de costaleros.
Una entrevista que pone en valor el compromiso, la responsabilidad y el profundo sentido de custodia de una hermandad con siglos de historia, que continúa mirando al futuro sin perder de vista sus raíces.
