A la hora prevista, las 21:00 horas, el Santísimo Cristo del Perdón cruzaba las puertas del antiguo templo de San Agustín en un ambiente de profundo recogimiento. En brazos de sus costaleras, la imagen avanzó con una dulzura sobrecogedora, mecida con el cariño y la devoción de quienes lo portaban.

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores vivió así su primera estación de penitencia, mostrando la venerada imagen del Crucificado del Perdón, una talla de honda raigambre devocional perteneciente al retablo de la Capilla del Nazareno, obra del artista montillano Cristóbal de Guadix (1703).

Acompañado por numerosos hermanos, el Cristo del Perdón dejó a su paso estampas de profundo recogimiento y oración, en una noche en la que la fe se hizo presente en cada rincón del recorrido. Las saetas resonaron a lo largo del itinerario, elevando aún más la emoción de la jornada.

Uno de los momentos más especiales se vivió al paso por el Sagrado Descendimiento. En la puerta de la capilla aguardaba la junta de gobierno y, ante ambos titulares, María José Delgado ofreció su oración hecha saeta, mientras el consiliario, Antonio Ramírez, compartía una sentida reflexión.

La música de la Agrupación Musical “La Unión” puso el alma sonora a la procesión, convirtiendo cada nota en plegaria y cada compás en un susurro de oración que envolvía al Crucificado.

Una noche de antigua devoción y recogimiento, donde los hombros de sus costaleras volvieron a demostrar que al Perdón se le lleva también con el corazón.

El Cristo del Perdón se detiene en la Capilla del Sagrado Descendimiento
María José Delgado canta una saeta al cristo