El Teatro Garnelo acogió el estreno de “Juan de Ávila, una voz en el desierto”, la nueva producción del Grupo de Teatro San Francisco Solano, que emocionó al público con un recorrido por la vida, legado y espiritualidad del Maestro de Santos en la Montilla del siglo XVI.

La representación, enmarcada en el 500 aniversario de la ordenación sacerdotal del santo y en los meses jubilares concedidos por el Papa, reunió a más de 30 actores acompañados de una espectacular puesta en escena y una gran pantalla LED que permitió trasladar al espectador a distintos escenarios históricos vinculados a la vida del Maestro de Santos.

La obra, dirigida por Gloria Velasco y protagonizada por José Francisco Arce y Juan de Ávila Arce, encargados de dar vida a San Juan de Ávila en su etapa juvenil y adulta, recorrió algunos de los momentos más importantes de la vida del Doctor de la Iglesia a través de 48 escenas llenas de simbolismo, espiritualidad e historia. Entre ellas, su primera misa, su llegada a Sevilla, el proceso de la Inquisición, su relación con San Juan de Dios, el Duque de Gandía —futuro San Francisco de Borja—, la creación de la escuela sacerdotal o su vinculación con la Compañía de Jesús.

Juan de Villaras y Juan de Ávila

El montaje también dedicó especial atención a la figura de Sor Ana de la Cruz y a su estrecha relación espiritual con el Maestro Ávila, incluyendo escenas cargadas de simbolismo y emoción. Entre ellas destacó el guiño a San Francisco de Asís y Santa Clara, que aparecieron en uno de los sueños de Ana de la Cruz.

Otro de los momentos destacados fue el encuentro de San Francisco Solano con Catalina Fernández de Córdoba y posteriormente con San Juan de Ávila, conectando así dos figuras profundamente vinculadas a la historia espiritual de Montilla.

Ana de la Cruz, Catalina Fernández de Córdoba y Abadesa de Santa Clara

La obra alcanzó uno de sus instantes más emotivos en la escena final del tránsito de San Juan de Ávila, acompañada por la interpretación de “Anima Christi” en la voz de la soprano Carmen García, en un cierre cargado de sensibilidad que emocionó al público asistente.

La representación volvió a evidenciar la calidad y el compromiso del Grupo de Teatro San Francisco Solano, que sigue destacando en la vida cultural y escénica de Montilla con montajes de gran formato y una cuidada puesta en escena.