Montilla volvió a rendirse un año más a María Auxiliadora en una de las celebraciones más populares del calendario religioso de la ciudad. Cientos de personas acompañaron a la Virgen en su tradicional procesión por las calles montillanas, en una jornada marcada por la devoción, la emoción y el ambiente festivo.

La imagen de María Auxiliadora salió desde su Santuario acompañada por Don Bosco, en un recorrido en el que participaron niños y niñas de Primera Comunión, esclavinas, angelitos y numerosos jóvenes portadores de los pasos, junto a representantes de grupos salesianos, hermandades y colectivos de la localidad.

La procesión, organizada por la ADMA, estuvo presidida por el consiliario Juan Francisco Huertas y por el rector de la Basílica Fernando Suárez, acompañado por el alcalde y miembros de la Corporación municipal, además de representantes de la Guardia Civil, Policía Local, el claustro de profesores de Salesianos Montilla, miembros de la AMPA y numerosos devotos.

Entre los momentos emotivos destacó el homenaje musical de la Tuna de Antiguos Alumnos Salesianos a la Virgen a la que le dedicó varias canciones a su paso por la calle Gran Capitán.

Otro de los instantes más especiales se vivió a las puertas de la Basílica de San Juan de Ávila, que celebra este año los actos jubilares con motivo del 500 aniversario de la ordenación sacerdotal del Maestro de Santos. Allí, la imagen de María Auxiliadora realizó una parada para el rezo de la Salve, en un emotivo momento.

La despedida final en el Santuario volvió a convertirse en uno de los momentos más intensos de la noche. Desde el balcón de la Casa Salesiana, el consiliario Juan Francisco Huertas dirigió unas emotivas palabras a los presentes destacando la devoción que Montilla profesa a María Auxiliadora. La procesión concluyó entre aplausos, lanzamiento de cañones de confeti y el “¡Viva María Auxiliadora!”.