Montilla vivió uno de esos plenos que trascienden lo institucional para convertirse en memoria colectiva. El Ayuntamiento aprobó por unanimidad el nombramiento de Francisco Polonio Luque, Paquillo Moreno, como Hijo Predilecto de la ciudad en un salón de plenos repleto, entre aplausos, público en pie y el emocionado “¡Ese Paquillo, oe!” coreado por sus queridas “Paquillas”. .

Más que un reconocimiento formal, el acto fue un homenaje a toda una vida dedicada al deporte como escuela de valores y herramienta de igualdad. Su apuesta pionera por el fútbol femenino en 1992, cuando apenas contaba con respaldo social ni institucional, marcó un antes y un después en Montilla. Aquel proyecto, nacido de la ilusión y el esfuerzo compartido con un grupo de jóvenes, logró el ascenso a Primera División Nacional y supuso no solo un éxito deportivo, sino un auténtico cambio cultural en la localidad, abriendo definitivamente las puertas de la mujer al deporte.

El proceso administrativo, iniciado hace unos meses por el Ayuntamiento de Montilla conforme al Reglamento de Honores y Distinciones, culminó en un Pleno Extraordinario en el que Paquillo Moreno recibió un merecidísimo reconocimiento, respaldado por unanimidad por la Corporación municipal en representación de toda la ciudad. 

El instructor del expediente, el concejal Sergio Urbano, abrió la sesión con palabras de homenaje: «Hay vidas que no se miden por los cargos que se ocupan ni por los títulos que se ostentan, sino por las huellas que dejan». Señaló que «la de Francisco Polonio Luque, conocido cariñosamente como Paquillo Moreno, forma parte de la memoria viva de Montilla».

Urbano lo definió como «una figura emblemática del deporte y un referente incuestionable en la lucha por la igualdad en el ámbito deportivo» y resaltó su trayectoria como deportista, entrenador y trabajador del Servicio Municipal de Deportes. Señaló que durante más de medio siglo entendió el deporte no como un escaparate, sino como una escuela de vida, que utilizó para formar personas, cohesionar barrios y generar oportunidades.

El concejal subrayó también su dimensión personal: «Nunca sacrificó lo esencial, su hogar», y reconoció el papel fundamental de su esposa como apoyo constante. Concluyó que con esta distinción «Montilla salda una deuda de gratitud» hacia un hombre que convirtió el deporte en «una herramienta de igualdad y convivencia» y que concurren «circunstancias excepcionales».

Respaldo unánime y mensaje compartido

Los tres grupos municipales coincidieron en una idea central: Paquillo Moreno no solo acumula méritos deportivos, sino que ha sido un referente en la defensa de la igualdad de oportunidades y en la construcción de comunidad.

La portavoz socialista, Lidia Bujalance, dijo que «cuando una ciudad distingue de forma unánime a uno de sus vecinos no solo reconoce una trayectoria, sino la huella que deja en su gente”. Destacó que «Paquillo entendió el deporte como escuela de valores, espacio de convivencia y herramienta de transformación social, formando a generaciones de niños y niñas en el respeto, el esfuerzo y el trabajo en equipo. Como responsable del área de Igualdad, incidió especialmente en su apuesta valiente por el fútbol femenino en un contexto en el que hablar de igualdad era todavía excepcional».

Por su parte, la portavoz del Partido Popular, María José Tejada, definió a Paquillo como «una figura emblemática del deporte montillano y un referente incuestionable en la defensa de la igualdad en el ámbito deportivo». Puso en valor su trayectoria como jugador, monitor y entrenador, así como su capacidad para transmitir que el talento y la pasión no entienden de género. Más allá de los campeonatos y ascensos, destacó «su calidad humana, su vocación formativa y la huella imborrable que ha dejado en la ciudad, señalando que el reconocimiento como Hijo Predilecto responde tanto a sus méritos deportivos como a su ejemplo personal».

Desde Izquierda Unida, Rosa María Rodríguez hizo hincapié en el valor simbólico de su trayectoria en una generación en la que la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres ni siquiera formaba parte del debate público. Afirmó que, con su ejemplo, supo crear referentes para cientos de niñas, ayudándolas a creer en sí mismas y a entender que sus límites los ponen ellas. Para Rodríguez, «el mayor legado de Paquillo no es material, sino el reconocimiento intangible de su obra, que quedará incorporado al patrimonio colectivo de Montilla».

Más allá de matices, el mensaje fue común: su trayectoria ha dejado una huella imborrable en Montilla.

La voz de la familia

En nombre de la familia, su hijo Antonio Polonio agradeció el nombramiento como “un reconocimiento más que merecido” a una vida vivida con pasión y de manera totalmente altruista. Recordó que su padre nunca buscó premios, sino que actuó por amor al deporte y a su pueblo, y tuvo palabras de especial cariño para su madre, Leonor, “pilar fundamental” que hizo posible esa dedicación constante.

El alcalde, Rafael Llamas, cerró el acto evocando aquellas tardes recogiendo camisetas y balones tras los entrenamientos, ejemplo de constancia y generosidad. “No te damos un premio —señaló—, sino un justo reconocimiento”. También lo definió como un visionario por impulsar el fútbol femenino cuando aún no era habitual, adelantándose a una realidad que hoy forma parte del orgullo colectivo.

Con la entrega del escudo de la ciudad y el respaldo unánime de la Corporación, Montilla saldó una deuda de gratitud con un hombre que convirtió el deporte en igualdad, convivencia y futuro. Una distinción que, más que cerrar una trayectoria, confirma que su legado sigue muy vivo en cada niña y cada niño que hoy sueña sobre un terreno de juego.

Paquillo junto a su familia
Paquillo con su equipo de paquillas pioneras
Las paquillas de hoy

La distinción de Hijo Predilecto a Paquillo Moreno confirma que su legado sigue muy vivo en cada niña y cada niño que hoy sueña sobre un terreno de juego.