
La misión que un grupo de jóvenes montillanos desarrolla este verano en Picota (Perú) continúa sumando experiencias que difícilmente olvidarán sus participantes. Acompañados por el rector de la Basílica de San Juan de Ávila, Fernando Suárez, y el sacerdote salesiano Ildefonso Casas, los jóvenes han vivido durante estos días una de las experiencias más significativas de la misión: la convivencia con las comunidades más alejadas de los principales núcleos de población.
La expedición se ha dividido en tres grupos, que han permanecido varios días en pequeñas comunidades alejadas de los principales núcleos de población. Allí han sido acogidos por las familias, alojándose en sus casas y compartiendo su día a día.
Fernando Suárez ha explicado a NuestraVoz que, «durante esos días, los jóvenes han compartido la vida cotidiana, han comido y han dormido con las familias que los han acogido y han conocido una realidad marcada por la sencillez y la generosidad, compartiendo la fe».





Ha destacado la acogida que reciben los misioneros por parte de estas comunidades. «Mucha personas se desviven cuando llegamos. En muchos pueblos, ese día hacen el mejor almuerzo del año e incluso sacrifican un cerdito para poder alimentar a los misioneros», explica.
La fe de Montilla llega a las comunidades peruanas
Durante esta misión, los jóvenes también han llevado consigo estampas con imágenes de distintas hermandades que han ido repartiendo por las casas que han visitado.


Encuentro con el Seminario de Córdoba
En estas semanas de misión los jóvenes compartirán también la experiencia con los seminaristas del Seminario Conciliar San Pelagio de Córdoba, que ya se han incorporado a la misión de Picota.
Entre ellos se encuentra el sacerdote Guillermo Padilla, que durante algunos años estuvo en Montilla como vicerrector de la Basílica de San Juan de Ávila y que vuelve a encontrarse con Fernando Suárez en este recorrido misionero por tierras peruanas.
Tras esta etapa, los misioneros se trasladarán a Lima, para encontrarse con la figura de San Francisco Solano y visitar el convento donde vivió y murió. La experiencia concluirá con una celebración de una misa en la iglesia de María Auxiliadora de Lima.


