El maestro Paco Llopis reflexiona en esta nueva entrega de «Enseñar al que no quiere» sobre el papel de las familias en el proceso educativo y la importancia de la colaboración, el respeto y la confianza mutua entre hogar y escuela.

La Opinión con la Voz y la Firma de Paco Llopis

Texto de La Opinión: Enseñar al que no quiere… Las Familias (I)

Reflexionábamos en el espacio anterior sobre la necesidad de la aplicación de una serie de criterios importantes por parte del profesorado ante este grupo de alumnado. Hoy, la reflexión se centra en las familias como otro pilar esencial en la educación en general y, más específicamente, en este grupo que hemos denominado “los que no quieren”.

La presencia de madres en la escuela es de total importancia. La incorporación del hombre al proceso, de forma posiblemente gradual, sería esencial para que la unificación de criterios fuera una realidad y no generara en el alumnado dispersión respecto a los modelos a seguir.

La escuela no cumple sólo una función de asistencia social para que se produzca la conciliación familiar necesaria, sino que debe ser considerada como un lugar privilegiado al que asisten mis hijos e hijas y que necesita del apoyo incondicional hacia el profesorado.

No olvidemos que un profesorado querido es un profesorado que trabaja a gusto, que entrega todo lo que puede, que se desvive por su alumnado. Un maestro desencantado, mal tratado, injuriado o despreciado no sólo no se presta a ello, sino que incluso puede convertirse en un mal modelo, motivado por la falta de autoestima, del cariño que necesita, como cualquier otra persona, y de la consideración necesaria para desarrollar una labor, y no por el calor que debe sentir con su trabajo.

Cuando no se da este entendimiento, sólo es necesario seguir los pasos establecidos y eliminar comentarios, grupos, tecnologías…, que no llevan a ningún sitio, sino a aumentar, en ocasiones, el malestar y las pocas ganas.

Sólo por este motivo, que no es poco, las familias deben siempre seguir un proceso de apoyo a quienes tenemos o tienen la tarea de educar y, en caso contrario, y reitero, utilizar los procedimientos adecuados para exponer, dialogar, denunciar… cuanto consideren oportuno, siempre con respeto a lo largo de todo el proceso.

No siempre el maestro, la dirección… pueden tener la razón, pero quede claro que el hecho de defender a toda costa a mi hijo o hija, sin tener los datos adecuados y completos, es, cuanto menos, una osadía.

Por tanto, es necesario no considerar a mi hijo o hija el mejor, porque, en ocasiones, sería bueno ver vídeos grabados de lo que ocurre en un aula para quedarme sorprendido de la actitud de ese hijo o hija a quien defiendo a ultranza.

Por eso es importante, como dice un sabio dicho: “Pregunta y parecerás tonto durante cinco minutos. No preguntes y posiblemente serás imbécil toda tu vida”… y contagiarás tu ignorancia a otros.

El alumnado es el objetivo, el profesorado un agente importantísimo, la familia es esencial.

Continuaremos en la próxima reflexión con la familia.

Paco Llopis. Maestro.