
El maestro Paco Llopis reflexiona en su columna de opinión sobre el papel fundamental de las instituciones en la educación y la necesidad de reforzar la colaboración con los centros educativos. En esta primera entrega dedicada a las instituciones, pone el foco en la implicación de los ayuntamientos y de la Administración educativa, la atención a las necesidades de los colegios e institutos y la importancia de agilizar los procedimientos para dar una respuesta adecuada al alumnado.
Texto de La Opinión:
Educar al que no quiere… (III). Las Instituciones
Tercera reflexión con el tema «Educar al que no quiere», una serie que aborda los elementos determinantes en el proceso de enseñanza y aprendizaje: el profesorado (1), las familias (2) y las instituciones (3) como elementos determinantes en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
La presencia de las instituciones es fundamental y posiblemente deben serlo más, respetando la autonomía de los centros, generando enlaces que posibiliten una buena gestión y que haga de la escuela el lugar adecuado, con servicio y mantenimiento adecuados para el desarrollo de la labor educativa. Dichas instituciones, entre éstas, los ayuntamientos, son conscientes de la ingente labor de altavoz que realizan los centros y por ello es necesario, no sólo, ver de vez en cuando…sino reconocer que las escuelas e institutos son una forma de desarrollo de las propias instituciones, a sabiendas que, sin ellas, tendrían muy limitado el compendio de actuaciones que llevan a cabo. Por ello, hay que mimar a los centros educativos. Los mismos son elementos de desarrollo de las instituciones y éstas, sin los centros, dejaría de desarrollar infinidad de planes y Proyectos planificados en cada año escolar. Los centros no deben estar sólo al servicio de las instituciones, sino que la dependencia entre ambas partes debe ser exquisita, para que los objetivos se cumplan por ambas partes. Por ello son tan importantes los enlaces de forma permanente y utilizando los procedimientos adecuados. Debe ser por tanto una prioridad absoluta por parte de cualquier opción política.
Las instituciones igualmente contribuyen a trabajar por un espacio y por unos sistemas educativos que propicien que los que no quieren y los que quieren y los que quieren y no pueden, sean atendidos como se merecen.
Por un lado es difícil atender al alumnado arriba referido, con la atención que se merecen, cuando en los centros existen graves dificultades para que los mismos sean atendidos de forma efectiva y un responsable del equipo de Educación Educativa asiste al centro de forma muy limitada y donde los informes, los dictámenes, las indicaciones, los planes de recuperación y de actuación van un tanto por detrás de las exigencia del propio alumnado y familias que demandan una mayor urgencia en las determinaciones y en las ejecuciones de dichos programas. Esto también influye en que este alumnado, que ya de entrada no quiere o mejor dicho paga las consecuencias de las situaciones referidas en el artículo anterior: educar al que no quiere (2) familias o educar al que no quiere (1) profesorado, no sea atendido en la forma y tiempo que las necesidades exigen, sino que tienen que esperar largos tiempos y complejos procesos para poder poner en funcionamiento aquello que necesitan y con los materiales adecuados para ello. Una mayor agilidad en su puesta en marcha, obtendría mejores resultados, en vez de tardar tanto en su puesta en marcha.
Siempre que haya necesidades, es necesario poner más empeño, con el fin de aumentar el sentido de justicia social, evitar agravios y así dar respuesta a las demandas básicas necesarias para una buena armonía, cubriendo las necesidades básicas necesarias para una mayor igualdad entre todos.
Un pueblo, ciudad, país que no pone todo su empeño en la educación, en el conocimiento, en la formación emocional y en los valores, posiblemente sea un espacio sin rumbo, dedicado más a “apagar fuegos” que a ser efectivos a corto, medio y largo plazo.
Paco Llopis. Maestro.
