
La Parroquia de San Francisco Solano ha abierto un tiempo de gracia y peregrinación para celebrar los 300 años de la canonización del «Apóstol del Perú» y patrono de la ciudad.
Montilla ha vivido este 14 de julio, festividad de San Francisco Solano, una jornada histórica con la apertura de la Puerta Santa de la parroquia y casa natal de su patrón y el inicio oficial del semestre jubilar concedido con motivo del 300 aniversario de su canonización.
La celebración, cargada de simbolismo reunió a numerosos fieles, sacerdotes y representantes de la vida social e institucional de la ciudad en torno a la figura del santo montillano más universal, cuya huella continúa viva tres siglos después de ser elevado a los altares.
El acto comenzó con la procesión de las reliquias de San Francisco Solano desde la capilla del Sagrado Descendimiento hasta la parroquia. A su llegada, el vicario episcopal de la Campiña, Ángel Cristo, presidió el rito de apertura de la Puerta Santa, gesto que marca el comienzo de este tiempo extraordinario de gracia que se prolongará hasta el próximo 27 de diciembre de 2026.



Seguidamente tuvo lugar la Función Solemne, concelebrada por numerosos sacerdotes, en la que participaron el alcalde de Montilla, miembros de la Corporación municipal, representantes de los cuerpos y fuerzas de seguridad, hermandades de Pasión y Gloria, comunidades religiosas y numerosos devotos que quisieron acompañar este momento histórico para la ciudad.





Al inicio de la Eucaristía, el párroco de San Francisco Solano, Florencio Muñoz, dio lectura al decreto firmado por el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, por el que se concede el semestre jubilar con motivo del 300 aniversario de la canonización del patrono de Montilla. El documento establece que, desde el 14 de julio y hasta el 27 de diciembre de 2026, los fieles podrán obtener la indulgencia plenaria peregrinando a la parroquia y cumpliendo las condiciones habituales de confesión sacramental, comunión y oración por las intenciones del Santo Padre. Asimismo, contempla que las personas enfermas o impedidas puedan unirse espiritualmente a las celebraciones y recibir igualmente esta gracia jubilar.

Durante la homilía, el vicario episcopal recordó que San Francisco Solano fue «un enamorado de Jesucristo» y animó a los montillanos “a ser mensajeros de la Buena Noticia allí donde nos encontremos», invitando a los fieles a poner al Señor en el centro de sus vidas, siguiendo el ejemplo del santo montillano.
Ángel Cristo destacó también la dimensión misionera y alegre del patrono, cuyo amor por Cristo le llevó a cruzar el océano para anunciar el Evangelio en Hispanoamérica. «San Francisco Solano nos invita hoy a ser mensajeros de la Buena Noticia allí donde nos encontremos», señaló, subrayando que este tiempo jubilar es una oportunidad para abrir el corazón a la misericordia de Dios y contagiar, con alegría, el legado espiritual del que definió como «el mejor de los montillanos».


En la acción de gracias, el hermano mayor de la Hermandad de los Patronos, Pedro Repiso, puso en valor la dimensión universal de San Francisco Solano, «un santo montillano, andaluz y universal», cuyo ejemplo de humildad, servicio y fraternidad sigue plenamente vigente. Repiso recordó que el patrono de Montilla fue un hombre capaz de tender puentes entre culturas durante su labor evangelizadora en América y animó a los montillanos a mantener viva la devoción y los valores que han convertido al conocido como el «Apóstol del Perú» en uno de los grandes referentes espirituales de la ciudad.
La apertura de la Puerta Santa inaugura ahora seis meses especialmente significativos para Montilla, que está llamada a convertirse en lugar de peregrinación y encuentro para los devotos de San Francisco Solano. Un tiempo para volver la mirada hacia el santo que nació en estas calles y cuyo mensaje de fe, alegría y servicio continúa siendo, trescientos años después de su canonización, un motivo de orgullo para toda la ciudad.



