
En la entrevista, Tomás Jiménez y Manu Espejo repasan la actualidad de la hermandad
La Cuaresma late con fuerza en la Franciscana Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y María Santísima de la Caridad, que ya descuenta los días para reencontrarse con su pueblo en un nuevo Martes Santo.
En la Parroquia de San Francisco Solano conversamos con su hermano mayor, Tomás Jiménez, y con Manu Espejo, segundo capataz del paso del Señor, para conocer cómo se vive este tiempo de preparación interior y de trabajo silencioso que culminará cuando las puertas del templo se abran y la cofradía ponga su cruz de guía en la calle.
La hermandad avanza en proyectos que miran al futuro, como la reforma del paso del Señor con una nueva mesa que permitirá ampliar la cuadrilla de costaleros, o la definición de la futura renovación del paso de palio de María Santísima de la Caridad. Sueños que se construyen poco a poco, con el esfuerzo constante de hermanos y devotos, sin olvidar la necesaria mejora de la Casa Hermandad.
La cofradía tiene en torno a 600 hermanos y un cortejo que supera las 400 personas en la calle, consolidando el crecimiento de los últimos años. Las cuadrillas trabajan con ilusión, sabiendo que cada ensayo es también una forma de oración. A ello se suma la dimensión evangelizadora de la hermandad, que meses atrás llevó a la Virgen de la Caridad a la barriada Pedro Ximénez en una Santa Misión que dejó huella en vecinos y hermanos.
Devoción a sus Sagrados Titulares, identidad franciscana y trabajo constante marcan el camino hacia un Martes Santo que volverá a convertirse en testimonio público de fe en las calles de Montilla.
Entrevista Tomás Jiménez y Manu Espejo:

