La Corporación Municipal de Montilla ha recibido a los niños y niñas saharauis que, un año más, han pasado el verano acogidos por familias montillanas dentro del programa ‘Vacaciones en Paz’, promovido por la Asociación Cordobesa de Amistad con los Niños y Niñas Saharauis (Acansa), que cumple ya cerca de 40 años.

El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, destacó la trayectoria del programa y la generosidad de las familias de acogida, que permiten a los menores disfrutar durante unas semanas de una realidad alejada de las condiciones de pobreza y precariedad de los campamentos de refugiados. “Nosotros de Montilla somos espectadores de esta situación, pero también queremos ser protagonistas en la medida de nuestras posibilidades”, señaló.

Este verano han sido siete los niños y niñas saharauis acogidos en Montilla, mientras que en el conjunto de la provincia de Córdoba han participado 131 menores. Durante su estancia reciben el cariño de las familias y atención sanitaria, con revisiones médicas y odontológicas que permiten detectar y solucionar posibles problemas de salud.

Declaraciones y agradecimientos de Alicia Galisteo, Tomás Pedregal y Rafael Llamas

La concejala de Cooperación, Alicia Galisteo, destacó el trabajo conjunto de Acansa, el Ayuntamiento y las familias y subrayó que la presencia de los menores “es un ejemplo de convivencia” que también enriquece a la ciudadanía montillana. Galisteo expresó su deseo de que el programa continúe durante muchos años, aunque confió en que algún día pueda dejar de ser necesario porque “definitivamente se acabe el conflicto que hay en el Sáhara”.

Por su parte, el presidente de Acansa, Tomás Pedregal, agradeció la colaboración municipal y, especialmente, la implicación de las familias, “porque sin ellas no sería posible que los niños estuvieran aquí”. Pedregal explicó que este año la participación ha descendido ligeramente por circunstancias relacionadas con los campamentos, aunque el programa se mantiene y continúa abierto a nuevas familias acogedoras.

El responsable de Acansa destacó también la importancia de la atención sanitaria y señaló que, cuando algún menor necesita completar un tratamiento, la estancia en España puede prolongarse. El programa permite así combinar el descanso y la convivencia con una atención que resulta especialmente necesaria ante las duras condiciones de vida en los campamentos.

Los menores regresarán el 1 de septiembre junto a sus familias, una vez finalizada su estancia y realizadas las correspondientes revisiones. Llamas agradeció el trabajo de Acansa y de la coordinadora local, Rocío Sánchez, y puso el acento en la realidad que existe detrás de estas semanas de acogida.

En este sentido, el alcalde relató que algunos de los niños, al ser preguntados sobre qué quieren hacer cuando sean mayores, responden que quieren “venirse a vivir a España”. Para Llamas, esta respuesta debe servir para reflexionar sobre las condiciones de vida que todavía afrontan muchos menores y sobre la necesidad de que puedan crecer con dignidad en su propio contexto social, cultural y familiar.