
El sacerdote montillano inicia una nueva etapa en Puente Genil tras ocho años de entrega a la Parroquia de la Asunción en el Barrio del Gran Capitán.
La parroquia de Nuestra Señora de la Asunción vivió el sábado 15 de agosto, festividad de la Virgen, la despedida de su hasta ahora párroco, Rafael Gabriel Castro Flores, que deja la comunidad parroquial después de ocho años para asumir una nueva responsabilidad en Puente Genil.
Desde que regresó a Montilla en 2019 para ponerse al frente de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Rafael Castro ha desarrollado una intensa labor pastoral no solo en la parroquia y en la ermita de La Merced, sino también como capellán de la Residencia San Rafael y, durante algún tiempo como responsable de la comunidad parroquial del Llano del Espinar y capellán del Hospital de Montilla.
En estos ocho años ha estado especialmente vinculado a la vida del barrio del Gran Capitán, donde ha acompañado a los grupos de catequesis, Cáritas, Adoración Nocturna, y a la Hermandad del Señor en la Santa Cena, María Stma. de la Estrella y Ntra. Sra. de las Viñas, además de participar en celebraciones como la Romería de la Virgen de las Viñas o la Fiesta de la Vendimia. Su cercanía y dedicación le han permitido acompañar a numerosas familias y vecinos en estos años.
Durante la homilía de despedida, Rafael Castro recordó su vocación sacerdotal y misionera, surgida cuando tenía 26 años y que le llevó hasta Japón, donde permaneció durante 18 años. Tras regresar a España, ejerció durante casi una década en Cabra, antes de volver a Montilla, su ciudad natal.
El sacerdote agradeció estos ocho años en la parroquia y el cariño recibido por los montillanos. “Aunque se dice que nadie es profeta en su tierra, de Montilla no puedo decir eso. Me han acogido muy bien”, señaló.
Destacó que afronta con confianza su nueva etapa porque, como ha experimentado a lo largo de su trayectoria, “el Señor va por delante, va abriendo caminos y te va ayudando”.



En nombre de la parroquia, Charo Trapero dedicó unas palabras de reconocimiento al sacerdote, al que definió como un hombre “cercano, humilde y sencillo de corazón”. Dio gracias a Dios por “haber conocido, tratado y disfrutado de la presencia entre nosotros de este montillano de nacimiento, del barrio de las Casas Nuevas por adopción y misionero por vocación”. Asimismo, destacó que “en esta parroquia ha encontrado su hogar físico y de fe” y que “siempre ha mantenido una actitud de ayuda y cercanía al prójimo”.

Al finalizar la misa el sacerdote recibió varios recuerdos de los grupos de la parroquia, del Grupo Romero Virgen de las Viñas y de la Hermandad del Padre de Familias del monasterio de Santa Clara, como muestra de cariño y agradecimiento.



Rafael Castro, que acumula ya cerca de tres décadas de ministerio sacerdotal, resumió su vocación con una frase cargada de emoción: “Mil veces nacería, mil veces sacerdote”.
Montilla despidió así a su párroco en una celebración marcada por el agradecimiento y la emoción, poniendo el punto final a ocho años de intensa labor pastoral en Montilla y deseándole lo mejor en su nueva etapa en Puente Genil.

